Dos del mes de Despedidas.
Querido y siempre dulce Otelo:No hay nada en este mundo que me gustase más que caminar sobre mis pasos y llegar al punto antes de escribir esa carta y que lo único que hubiese anotado en ese papel fuese una hora y un día, para volver a encontrarnos. Sin embargo llegaste tarde. Es decir, ESTO llegó tarde. Las cartas, los paseos... Mi vida estaba repleta de fantasmas y uno de ellos volvió y me devoró de nuevo. Ojalá pudiese marchar tiempo atrás y simplemente correr, hacia ti, hacia tus letras, hacia tus manos. Tan sólo fue una cuestión de tiempo, y tu llegaste a mi vida cuando la decisión estaba ya tomada. Nunca esperé que fuesemos a fundar algo más que una extraña amistad. Pero lo hicimos. Construiste en mi con tu voz, y yo lo hice en ti con mi sombra. Pero cuando comienzas a hacer camino, siempre llegas a un punto de no retorno, y este acabó encontrándome a mi. Ya no tenía a dónde correr... Espero que algún día puedas comprenderlo.
Siento todo el dolor que te causé, que nos causamos...
Quizás algún día podamos retomar las cartas y quizás también los paseos. Pero hoy yo tengo que seguir andando un camino que nunca hubiera decidido si te hubiese encontrado antes.
Siempre tuya,
Zelda.